Emprender es un camino de altibajos, y la historia de Yisel Restrepo y Kevin Querubín lo demuestra. Creadores de Gaman Bonsái, esta pareja decidió dejar atrás la estabilidad laboral para apostar por un proyecto que hoy florece con fuerza: la venta de bonsáis como símbolo de transformación, paciencia y propósito.
Su historia comenzó en medio de la pandemia, cuando un pequeño árbol despertó una idea que, aunque pausada en un inicio, resurgió con determinación en 2024.
Lo que empezó como ventas ocasionales por internet pronto se convirtió en un negocio en crecimiento, impulsado por el marketing digital y una propuesta que va más allá del producto: ofrecer experiencias significativas.
“Emprender es como cultivar un bonsái: no importa crecer rápido, sino crecer con propósito. Un día decidimos renunciar a nuestra estabilidad laboral para apostarle a Gaman Bonsái, nuestro proyecto de vida”, expresa la pareja.
En menos de dos años, pasaron de vender cinco árboles a cerca de 100 por semana. Sin embargo, el camino no ha estado exento de retos. Tras renunciar a sus empleos en 2025 y esperar su primer hijo, enfrentaron una pérdida personal que marcó profundamente su proceso.
Aun así, decidieron continuar, encontrando en el emprendimiento una forma de resiliencia. De hecho, el crecimiento de su negocio les permitió pasar de almacenar árboles en el balcón de su casa a construir un jardín en el barrio Laureles de Medellín.
Gaman Bonsái fue una de las marcas que participó en la Plaza de Wein 2025 con el apoyo de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia. “Fue una experiencia muy gratificante que superó nuestras expectativas: en solo 10 días, vendimos el equivalente a un mes”, coincidieron los emprendedores.
Hoy, Gaman Bonsái, además de comercializar árboles, crea conexiones emocionales a través de la naturaleza. Escucha la entrevista completa y conoce más sobre esta inspiradora historia en el programa Emprendedores.