Por Sara Elejalde
Nueve costillas fracturadas, una cirugía y una larga temporada en un confinamiento absoluto. ¿Cuál es la buena noticia en algo así de horrible?
Podemos reinventarnos, podemos crear, podemos hacer música.
Nadie está exento de un accidente, y aunque esperamos siempre estar a salvo, incluso en casa estamos expuestos al riesgo.
Shine nació en un momento complejo para Páez, durante su recuperación de un accidente doméstico que lo incapacitó.
“Reconstrucción o posible renacer”
Shine es trigésimo álbum de estudio de Fito Páez. Un trabajo atravesado por un concepto que aparece en la intro, interludio y outro, “Háblame” en tres movimientos.
Un disco dedicado a Sofía Gala, quien le envió un mensaje simple, contundente y claramente inspirador: “Háblame”. Se lo dedica justamente agradeciendo el momento complejo que vivieron juntos.
Y como era de esperarse, el disco estuvo a punto de llamarse como esa única palabra del mensaje de Gala, como las intervenciones musicales. Una palabra tan simple, pero que transmitió muchas cosas a Páez, una orden, un chiste, una sentencia.
El disco se cocinó en gran parte desde la guitarra, algo que Páez había dejado de hacer por largo tiempo, luego, en 10 días, en un pueblo en Brasil junto a Diego Olivero, terminaron de componer el disco, que finalmente se grabó en 72 horas en Los Ángeles.
Con el disco, Páez buscó descomplejizar la interpretación y volver a lo simple: pocos instrumentos, lo llamo “desbarroquizar la música”, que habrá quienes lo consideren necesario después de haber hecho una ópera pop.
Shine se grabó en vivo, con la banda en el estudio “A la mierda ProTools”, Fito quería que todo fuera tan artesanal y natural como fuera posible.
Para sorpresa de nadie, en el disco del 2026 nos encontramos con aires y referencias a los Beatles, como es usual en el trabajo de Páez. Al igual que encontramos, como en muchos de sus discos, una canción sobre dos personajes, (Dos días en la vida, El Verdadero Amar, La Mujer Torso y el Hombre de la Cola de Ameba, La Canción del Soldado y Rosita Pazos) pero esta vez, en Prueba de Amor, juega con portales cuánticos que trasladan personajes de 1500 a la actualidad.
Además, tiene una canción a Pablo Milanés, Universo, tal como le regaló un homenaje a Cerati en Yo Te Amo o a Spinetta en Dreaming Rosario, ambos en el 2013.
Explorar los tracks del disco resulta sumamente divertido, hay mensajes contradictorios y algunos incluso encriptados, como también es esperable del rosarino genio que ha puesto al mundo entero en una canción. Aquí tres de mis favoritas:
Río Místico: Una introspección sobre cómo nos tenemos a nosotros y nadie va a hacerlo si no nos levantamos a hacerlo. Nos rompieron el corazón, pero ni modo, hay que meterle ganas, “salir al show” y no esperar nada de nadie. Invitación a llorar, a sacar todo de adentro, pero a entender que al final, nosotros mismos tenemos el poder de salvarnos.
Shine: Canción provocadora que llama a salir del algoritmo, a despertar, a hacer el cambio que queremos en el mundo. Pero además a disfrutar la vida de la manera que se hacía antes, en los parques, en los jardines, en la calle. En la letra, Páez incorpora la frase icónica y potente “El mundo fue y será una porquería” de Cambalache, de Enrique Santos Discépolo, frase que, infortunadamente, me sigue pareciendo inmensamente oportuna.
Las Fuerzas Armadas del Amor: ¿Qué nos queda después de la resignación y el intento de cambiar las dinámicas del mundo? Celebrar sobrevivir a los excesos, a los riesgos, a los dolores; celebrar la vida, a la gente que nos salva, y en esta canción comparte un lado más positivo, una vida en la que no solo somos nosotros mismos. Se vale creer en la ayuda del otro.
La pieza habla también de respetar, entender y ser compasivos porque “Todos somos niños heridos” y es que en un momento de la historia como este, se ha hecho evidente que cargamos con muchas heridas. La canción además, narra un poco sobre ese accidente que lo incapacitó.
Shine es un disco de renacer, pero de reconocer. Parte de su lanzamiento fue un cortometraje: Todos los Fitos, dirigido por José Fogwill, una pieza que muestra cuatro versiones de Páez, el del 68, el de Circo Beat, el de Rock and Roll Revolución y el actual, el de Shine.
Honrar, reflexionar, reconocer, renacer, celebrar, salvar… Esto y mucho más es Shine, de Fito Páez.
Escucha este y más álbumes en Tanta Música, viernes a la 9 p.m., sábados a las 11 a.m. y domingos a las 7 p.m, en Cámara FM